En Educarse en la era
digital, Angel Pérez Gomez, reflexiona sobre cómo ocupamos nuestro tiempo
escolar en el aprendizaje de datos, en la apropiación memorística de
informaciones y tareas rutinarias de bajo nivel y se nos escapa la tarea de
ayudar a formar el pensamiento crítico y creativo, el desarrollo armónico de
sus emociones, la búsqueda de su identidad y sentido, la formación de
conocimientos, habilidades y actitudes que permitan el compromiso ético y
político, la formulación y reformulación sensata y racional de sus modos
habituales de conducta y comportamiento. El autor, lo ha llevado a cabo gracias
a diálogos con varios autores, teorías, experiencias y propuestas.
Este libro lo divido en
dos partes, la primera parte, explica lo que significa aprender a educarse en
el complejo contexto actual. En la segunda parte, nos ofrece su visión
particular sobre lo que considera una escuela educativa, es decir un espacio
público para ayudar a que cada uno de los ciudadanos se construya como persona educada, elija y desarrolle su
propio y singular proyecto de vida en el ámbito personal, social y profesional.
Antes relacionaba las nuevas tecnologías con el ocio y
no me había planteado que con estas se podía aprender, pero tienen reglas lo
que nos proporciona estructura y
disciplina y unos objetivos que nos producen motivación, incluso sin
darnos cuenta nos presentan los resultados y las consecuencias de
nuestros actos, declinan la creatividad, el ingenio y la cooperación entre
otras muchas cosas.
Todo
lo que se proporciona está directamente relacionado con la educación. Desde mi
punto de vista pienso que todos los docentes deberían documentarse y prepararse
para integrar las nuevas tecnologías en las aulas ya que es de esta manera con
la que se capta la atención del alumnado y la motivación en sus aprendizajes. Sobre
todo en la etapa de infantil, cuanto antes se trabaje antes se interiorizan los
conocimientos para un futuro.
Se
debe guiar a los alumnos en su aprendizaje y ayudarles a saber adquirir los
conocimientos y hacer un buen uso de los recursos tecnológicos de los que
disponemos; y conseguir un aprendizaje significativo y globalizado.
En definitiva creo que lo mejor sería que los creadores de los
videojuegos y el sistema educativo se unieran ya que la industria de los
videojuegos ha sido la única que ha conseguido ese grado de motivación en los
niños y esto lo podríamos utilizar para crear unos videojuegos en los que los
niños sin darse cuenta mientras juegan estén aprendiendo, y al final vean que
aprender puede ser tan divertido como jugar.
Cada vez existen más recursos de este tipo, algo que me parece muy
favorecedor.
Considero que las nuevas tecnologías son un
recurso muy bueno en la educación si se hace un buen uso de estas.
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